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Intervenciones y Discursos del Alcalde

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Discurso del alcalde de Mérida con motivo del Día Extremadura 2011 - Mérida, Teatro Romano, 7 de septiembre de 2011

Excelentísimo Presidente de la Junta de Extremadura, Excelentísimo presidente de la Asamblea, señorías, ilustrísimas, señoras y señores, bienvenidos todos.

Hoy, en este Teatro Romano de Mérida se establece el inicio de un tiempo nuevo y viejo a la vez.

Nuevo, porque los actores de la política han cambiado; han cambiado nuestros sueños y la forma de comunicarnos.

Viejo, porque Extremadura pasará a la historia como el escenario que albergó la gesta del Encuentro con América. Fundida y hermanada con Portugal, Extremadura se convirtió aquél año de 1492, en la orilla indiscutible del Atlántico.

Es obligado empezar a creer que sin Extremadura, la historia que relatan los libros quedaría incompleta. Nuestra presencia en el mundo es de tal importancia que corre paralela al agravio de tantas omisiones como hemos padecido por historiadores, políticos, pensadores, y escritores que han sucumbido a corrientes procedentes del norte.

Por eso, la exigencia de celebrar este DÍA y escenificar que somos Extremadura. Para ensalzar nuestra identidad como pueblo.

Identidad es no tener complejos ante la alta velocidad a la que viajan otras Comunidades Autónomas que supieron clamar con más fuerza.

Identidad es no claudicar ante el viento huracanado y hostil que los mercados han desatado, llevándose por delante los andamios del Estado del Bienestar que entre todos habíamos levantado con esfuerzo titánico.

Vivimos tiempos agitados, tiempos duros...pero más duros aún somos los extremeños.

Yo confío en nuestro pueblo: un pueblo que ha contado con el privilegio de proporcionar material para la historia, y ha ganado el futuro a pulso, con el único alimento espiritual de la paciencia infinita que hemos heredado de nuestros antepasados.

Guiados por esa paciencia, somos ahora testigos de un nuevo capítulo en la intrahistoria de Extremadura, me refiero al cambio de signo político que emergió de las urnas recientemente y viró la nave extremeña hacia un horizonte de diálogo.

La política en ocasiones suena a melodía imperfecta, pero es precisamente en esta fragilidad donde radica su potencia para convertirse en fuente inagotable de posibilidades.

Ahora que inauguramos una etapa nueva de consenso, como alcalde y anfitrión, ofrezco que Mérida sea el espacio compartido, el paso obligado y cruce natural de POLÍTICA y POLÍTICOS.

No es momento de acentuar diferencias, por ello reitero mi ofrecimiento como alcalde de la Capital Autonómica para hacer de Mérida el lugar que siempre fue de encuentro, diálogo y entendimiento.

Mérida sabrá responder a los retos que de ella se esperan, con la justa cobertura de una histórica reclamación: el Estatuto de Capitalidad que el nuevo Presidente de la Junta se ha comprometido a sacar del olvido.

Las Medallas que hoy se imponen, contribuyen a poner rostro a los extremeños que de forma anónima engrandecen y tonifican el músculo de esta tierra. Ellos constituyen un modelo de tenacidad y eficacia en el sencillo arte de vivir por y para Extremadura. Gracias a todos por su ejemplo.

Finalmente, quiero pedir a todos, la determinación imprescindible, para hacer de Extremadura lo que entonces no pudimos o no supimos hacer.


Declaración Institucional de la Corporación Municipal del Excmo. Ayuntamiento de Mérida - Mérida, 7 de septiembre de 2011

Autoridades, compañeros de Corporación, Emeritenses:

Frente a la responsabilidad que nos imprime a todos los extremeños la celebración del Día de Extremadura quiero, en primer lugar, agradecer la presencia de todos los aquí reunidos en este acto que, aunque sencillo, es muy importante para este Ayuntamiento, que es consciente de lo que significa para todos la conmemoración del día más insigne de nuestra región, que nos hace sentir a los extremeños una misma cosa y un mismo pueblo.

Hoy más que nunca es tarea de los políticos ser capaces de aprovechar la fuerza institucional para dar cobijo y abrigo a todos los extremeños, pero fundamentalmente a los que reclaman de las instituciones cohesión y ayuda. Bajo este lema, la capital autonómica extremeña quiere abrazaros a todos y reforzar así el valor de las instituciones y los signos de identidad de un pueblo, que camina firme para resolver su futuro.

Hoy, en este instante, a nadie se le escapan las enormes necesidades que aún quedan por superar, y si bien es verdad que los tiempos han cambiado y que se ha avanzado mucho y en muchos aspectos de la vida, también es digno reconocer que aún queda un trecho importante, en el que las familias son el refugio para los que más lo necesitan. Es el momento de hacer más con menos, y ese es el planteamiento que todos los políticos debemos buscar desde las instituciones, para que los ciudadanos de a pie nos perciban como una herramienta para solucionar los problemas.

Quizás por ello el Día de Extremadura no puede pasar en el almanaque como un día más, sino como un día en el que los extremeños celebramos todo aquello que nos une y que por suerte es mucho más que lo que nos separa. Es nuestro Día, propio y exclusivo, el momento de poner en valor nuestras raíces, las raíces de un pueblo que presume de grandes trabajadores, de un pueblo que sigue avanzando y quiere mejorar, las señas de un pueblo que no está agotado sino todo lo contrario, que quiere luchar con los mecanismos institucionales, con los cauces de la política y de las administraciones, para explorar mejores cuotas de participación, de integración y, sobre todo, de trabajo.

Hoy, Extremadura y Mérida se abren al mundo, a un mundo muy distinto, el mundo de las realidades y no solo el mundo de los sueños, el mundo de la eficacia, el mundo de las nuevas tecnologías, el mundo de las energías renovables que, de una vez por todas, dejarán de ser un sueño para convertirse en palanca de desarrollo. Y precisamente por todo ello no hay lugar para la exclusión social ni política; en este proyecto, el mejor proyecto, el proyecto Extremadura, no sobra nadie, es hora de romper de una vez con los partidismos, de buscar el bien común y la paz social. Arrimemos el hombro en todos los pequeños matices que hacen grande a esta tierra.

Vamos a ser ejemplo dentro del marco de la constitucionalidad y plantear a los ciudadanos, a los vecinos, a los emeritenses, a los extremeños, un ejemplo de cohesión para el desarrollo. Como alcalde de esta ciudad no me voy a cansar de pedir apoyos a todos los estamentos de la vida pública y a los agentes sociales para tirar del carro y salir, cuanto antes, de la situación económica en la que nos encontramos. No es el momento de sentir tristeza ni nostalgia de tiempos mejores, sino de aglutinar esfuerzos para consolidar las bases de un futuro que permita una vida mejor.

A nadie se le escapa que hoy nuestra Comunidad está situada en el ombligo de España; hoy somos el epicentro de las materias primas en el sector agroalimentario, pero también es verdad que nos va a resultar muy difícil comercializar los productos de este sector si no recibimos el apoyo de España y de Europa para ser competitivos. Siempre es bueno adelantarse a los acontecimientos para, en la medida de lo posible, tener previstas estrategias para alcanzar nuestros objetivos. Por ello, más que conveniente, es necesario que todos los extremeños apoyemos al gobierno de Extremadura desde la plataforma que nos brinda un día como hoy, para reclamar con esfuerzo lo que es un empeño de todos.

En este sentido, reivindicar conjuntamente, el eje 16 así como la línea de alta velocidad, que significan motor de desarrollo industrial, económico, turístico, social y de comunicaciones, que son las bases de un desarrollo emergente de nuestra Comunidad, y en el que Mérida sigue siendo un factor decisivo como cruce de caminos.

Así, aunque ya ha recibido apoyos de todos los grupos políticos, hoy también es bueno pedir que se cumplan los acuerdos adoptados y no se hagan cambios de última hora, pues los estudios que en su día sirvieron para avalar este proyecto siguen vigentes y los datos que arrojan aún refuerzan más las necesidades de nuestra tierra.

Tampoco se entendería esta declaración institucional sin hacer un guiño al compromiso del Presidente de Extremadura para que se inicien los trabajos que puedan dar lugar a un consenso sobre el estatuto de Capitalidad de Mérida, y que sirva de base para que esta ciudad siga creciendo como la capital de todos los extremeños.

Como Alcalde de esta ciudad, y en nombre de toda la Corporación, quiero desearos a todos un feliz día de nuestra Comunidad Autónoma.

Para terminar esta declaración institucional les pido que gritemos todos juntos ¡Viva Extremadura!


Declaración de toma de posesión - 11 de Junio de 2011

Corporación, nueva Corporación, autoridades civiles y militares, señoras, señores.

Tras la demostración de confianza depositada en el Partido Popular el pasado día 22 de mayo en las urnas, otorgándonos de nuevo la mayoría absoluta para ejercer el poder municipal durante los próximos cuatro años, mis primeras palabras de agradecimiento van dirigidas a cuantos hicieron posible la celebración de una jornada electoral en paz y con absoluta normalidad democrática.

Me llena de satisfacción saludar a la nueva Corporación constituida en el trascurso de este acto institucional. Un acto importante por lo que simboliza como expresión de la democracia local, la democracia real. Es el espacio institucional de la representación de los vecinos y de la pluralidad de las fuerzas políticas que las urnas dibujaron el pasado día 22.

Contamos con integrantes nuevos, pero también con ex concejales y viejos compañeros de viaje, es decir, conformamos un cuerpo legislativo cualificado, lleno de proyectos, de energía y algunos sueños. Estamos preparados para discutir, analizar y proponer alternativas por y para Mérida.

Hemos atravesado un proceso electoral complejo, por el impacto de la crisis financiera sobre la economía de nuestra Comunidad Autónoma y con especial virulencia en nuestra ciudad. Hemos atravesado por un escenario de confrontación política, que si bien tuvo su epicentro a nivel nacional, también se trasladó al ámbito municipal.

Frente a estas circunstancias extraordinarias, la capital extremeña demostró fortaleza y capacidad de reacción. Tuvo respuesta para sortear estas dificultades con resultado satisfactorio, y aún resistimos a la envestida de la crisis.

Os convoco a seguir unidos en esa creencia y a rehuir de reconocimientos ostentosos.

El tiempo que se nos brinda es corto para tanto como debemos reconstruir. Es el principio de una legislatura importante para el país, para Extremadura especialmente, que a estas horas vive con incertidumbre su destino político. Y también, como no, para Mérida. Se aproxima una etapa nueva y apasionante en la que ya no valen las 12 pautas ni los argumentos del pasado. A nadie se le escapa que probablemente serán cuatro años plagados de dificultades, algunas propias y otras que vendrán de fuera, que nos van a obligar a mantener un gran clima de diálogo de articulación, de discusión, de debate y fundamentalmente de consenso para poder avanzar en políticas reales y no en enredos dialécticos.

El ciudadano nos pide que abandonemos la gresca y el ruido ideológico para escuchar el latido de la calle. A pesar de todo, creo que será una legislatura de oportunidades para Mérida, porque tenemos una gran cantidad de proyectos e iniciativas, tanto en el ámbito público como privado, que están ya en marcha y en las que vamos a poner el ímpetu necesario para que salgan adelante.

Tenemos un gran potencial de nuestra gente. Debemos abrir las puertas de las instituciones para construir políticas a la medida de sus necesidades. Mérida tiene fortalezas muy importantes y, según mi opinión, la más importante de todas es la ciudadanía. La que nos ayudará a diseñar el futuro más inmediato con sus exigencias, la que nos ha hablado en las urnas para reclamarnos rigor y transparencia, la que fiscalizará sin piedad nuestra gestión pública. Los emeritenses han hablado, nos han marcado un camino, serán nuestra brújula; pero los políticos estamos en la hora de la verdad, no podemos defraudarles, nos corresponde actuar como depositarios fieles de esa confianza.

Mi propuesta en esta hora de la verdad, en este inicio de un durísimo camino por recorrer, es trabajar con objetivos claros que apuntan fundamentalmente a promover y construir una democracia de participación, una democracia de proximidad. Y para eso propongo trabajar para promover la cohesión social, un concepto que significa construcción de ciudadanía, reconocimiento de derechos, participación, construcción de identidad.

Trabajaremos también para promover el desarrollo local, entendiendo que los contextos de la realidad económica de la región y del país son sólo un marco de deferencia en la que los actores económicos y públicos del ámbito local, tenemos que poner en juego las capacidades y fortalezas que están a nuestro alcance.

vLa legislatura que comienza nos plantea grandes desafíos, pero también oportunidades. El riguroso control de la economía, el empleo y una gestión eficaz serán materia de preocupación en mi día a día.

Lo primero que nos proponemos es mejorar la empleabilidad de las personas que buscan trabajo. Enfocarnos en aquellos que están desempleados para mejorar su capacitación profesional y su formación, su actitud para llegar a los puestos de trabajo que genera la economía de la ciudad y de la región. Debemos fomentar la tarea de las oficinas de 13 intermediación laboral para articular mejor la oferta y la demanda, para lograr que aquellos que buscan trabajo puedan encontrar el camino.

No es momento de mirar atrás, de autocomplacencias o pérdidas de tiempo en batallas personales. Es el momento de mirar cara a cara a los ciudadanos y decirles que van a ser nuestra máxima prioridad.

Por eso, apelo a un tratamiento responsable del empleo dentro del ámbito local, provincial y nacional, porque está en juego en definitiva la posibilidad de concretar las políticas públicas y de garantizar la gobernabilidad de nuestros ayuntamientos. Esto no desafía estudiar la realidad, a repensar, a diseñar nuevas herramientas para el abordaje de la cuestión social, ello nos obliga a trabajar un enfoque de atención integral de la población.

Nuevas ideas para nuevos y difíciles tiempos. Es la hora de la alta política. Urgentes y eficaces respuestas a problemas reales, que nos van a obligar a ser políticos distintos para una nueva era. Tenemos por delante una legislatura de mucho trabajo sin duda alguna. Una etapa para fortalecer acuerdos, para profundizar el diálogo político y social, porque hoy como tantas veces antes, es buena hora para la ciudad, en la medida en la que sepamos aprovechar las oportunidades y no perder el tiempo. Es hora de seguir avanzando. Es, sin duda alguna, la hora de Mérida.

Es la hora de recobrar la credibilidad de los políticos, más dañada que nunca. La regeneración es el largo camino que tenemos por delante. Está en juego la propia supervivencia del sistema. Los ciudadanos nos exigen rigor y se lo tenemos que dar; nos exigen autoridad y, con toda la razón, hay que demostrar que sabemos aplicarla. No podemos fallar a los ciudadanos, y por ello me propongo darles el protagonismo que merecen. El papel protagonista que ejercieron el 22 de mayo será un compromiso diario entre ellos y nosotros. Sin esa perspectiva en la calle estaremos avocados al fracaso con seguridad.

Es mi responsabilidad y también la de esta Corporación recién constituida, cuidar y potenciar un clima de respeto, una atmósfera respirable, aportar elementos nuevos de motivación al perfil institucional que representamos, y que no es otra cosa que un préstamo de cuatro años que nos concede el pueblo para incautar el futuro.Me comprometo a ejercer la Alcaldía de Mérida con dedicación, con lealtad y con el ánimo recobrado de hacer palpitar el corazón de todos los vecinos de la capital de Extremadura para recuperar el brillo perdido.

Es posible hacer otra política, otra forma de hacer promesas sin comprometer ni hipotecar nuestro futuro, con la firme convicción de implicar a todos y cada uno de vosotros 14 en el proyecto de reconstrucción al que estamos llamados. Hay que empezar a crecer por las raíces y no por las ramas. Muchas gracias.

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